“Casi todos los grandes
enunciados de la filosofía política han sido propuestas en épocas de crisis”
En noviembre de 2019 se descubrió en
la ciudad China de Wuhan un virus nuevo de la categoría de los coronavi*us que
cambió radicalmente la forma de vida de todo el planeta. Se esparció por el
mundo, impulsado por la globalización y los grandes flujos de personas que a
diario viajan de un lado a otro, y se convirtió en p*ndemia, causando pánico y
preocupación en la población y especial interés en los gobiernos, ya que cambió
la cotidianeidad por completo.
Pero lo más interesante es el debate
político que se generó con este nuevo paradigma de vida, ya que cada gobierno
optó por una estrategia diferente para combatir la emergencia, y esa estrategia
fue variando según la orientación política e ideológica de cada gobierno de
turno: desde negar el virus y sus consecuencias hasta decidir una intervención
activa y profunda en la vida privada y cotidiana de la gente. En el primer
caso, encontramos la postura liberal, con Brasil de Bolsonaro y el
Estados Unidos de Donald Trump como principales ejemplos. En el segundo caso,
la postura intervencionista, con Argentina de Alberto Fernández o la
China de Xi Ximping entre los protagonistas. El debate se convirtió en:
¿Liberalismo o Leviatán? Qué cada ciudadano se cuide solo priorizando la
economía o que el estado actué como una suerte de leviatán que se encargue de
cuidar a la población con un modelo absolutista.
El análisis comienza desde la
filosofía política, ya que como dice Sheldon
Wolin, “los límites y la esencia del objeto de estudio de la filosofía
política están determinados, en gran medida, por las prácticas de las
sociedades existentes. Entendemos por prácticas procesos institucionalizados y
procedimientos establecidos que se emplean habitualmente para resolver asuntos
públicos. Estas prácticas cumplen una función fundamental para ordenar y
dirigir la conducta humana” (p.15) y sin dudas, de esto hubo mucho durante la
pandemia. Pero lo más acertado del autor, es cuando describe que “casi todos
los grandes enunciados de la filosofía política han sido propuestas en épocas
de crisis” (p.17) pero más atinado es cuando relata que la preocupación de los
filósofos políticos siempre ha sido el órden y que la disciplina se refiere a
los asuntos públicos. Claramente la pandemia fue un evento que desordenó la
vida en sociedad y golpeó al mundo casi como una guerra mundial, por lo tanto
se convirtió en un evento digno de analizar por filósofos políticos en busca de
soluciones y órden.
En segundo lugar, se puede hacer una
referencia a lo que plantea Hannah
Arendt en el texto “qué es la política”, particularmente cuando plantea que
“en el lenguaje hay pensamiento congelado, que el pensar debe descongelar
cuando quiere averiguar el sentido original. Así, trabaja aislando conceptos,
siguiéndoles la pista, enmarcándolos, de manera que, en sus manos, el acto de
teorizar tiene que ver con reencontrar, recuperar y destilar un sentido que se
ha evaporado.(…) rastrear huellas de conceptos políticos hasta llegar a
experiencias concretas. Se ha hablado de esta teórica política como si se
tratara de una fenomenóloga” (p.12). La pandemia contiene un cúmulo enorme de conceptos
políticos que deben ser aislados, recuperados y destilados para encontrarles el
sentido y comprender este fenómeno mundial único. Conceptos como, por ejemplo:
aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), cuarentena, infectología,
contagiosidad, Ingreso familiar de emergencia (IFE), entre otros, fueron
conceptos con alto contenido político que surgieron en el contexto de
emergencia y que afectaron a toda la sociedad.
En tercer lugar, para finalizar el
análisis desde lo político y lo filosófico, encontramos algunas claves en Chantal Mouffe en “Entorno a lo
político”. Allí, la autora define la política como “un conjunto de prácticas e
instituciones a través de las cuales se crea un nuevo órden” y lo político como
“la dimensión de antagonismo considerada constitutiva de las sociedades
humanas” (p.12). En primer lugar, la pandemia trajo consigo un conjunto de
prácticas e instituciones a través de las cuales se creó un nuevo órden, ya que
vimos como desde los gobiernos se establecieron nuevas normas de convivencia a
partir de leyes o decretos de necesidad de urgencia: restricciones para
circular, obligatoriedad de usar barbijo en espacios públicos, prohibición para
salir libremente o para reunirse en espacios púbicos, reglas para interactuar
socialmente como la de mantener la distancia o los horarios de atención
cortados en los comercios o bancos, permisos para circular según la terminación
del DNI, etc. Todo esto claramente tiene que ver con la política. Pero lo más interesante es la óptica de lo político,
ya que esta crisis mundial generó un gran antagonismo en la sociedad: liberales
vs intervencionistas. Entonces, la pandemia es una cuestión política y hay que
pensarla de modo político, pues se trata de un problema que afecta a nuestras
sociedades y que no era un mero asunto técnico a resolver por expertos, ya que
siempre implicó optar entre opciones en conflicto. Mouffe describe que hay una
incapacidad para pensar políticamente y se debe a la hegemonía del liberalismo,
que niega lo político, por su tendencia racionalista e individualista que
impide conocer la naturaleza pluralista del mundo social, niega lo político en
su dimensión antagónica (p.17). Y esto
fue así tal cual, los representantes de la postura liberal negaron en todo
momento la peligrosidad del virus, la describieron como una “gripecita” y
defendían la idea de que cada uno haga su vida con normalidad ya que la
prioridad era la economía. Así,
siguiendo el planteo de Mouffe, menciona la teoría de Carl Schmidt de ver lo
político en la discriminación amigo/enemigo, que no es más ni menos que la
creación de otro opuesto a un ellos como formas colectivas de identificación.
(pp. 17-23). Esto fue lo que ocurrió en particular en Argentina, se creó un
antagonismo muy fuerte entre quienes defendían la idea liberal y quienes
defendían la idea de que el Estado tenía que intervenir para proteger a los
ciudadanos de la amenaza, a tal punto que se creó una fuerte “grieta política” entre
ambos bandos. Mouffe explica que este antagonismo de amigo/enemigo no es
saludable para la democracia y propone un antagonismo domesticado, donde debe
haber un vínculo entre las partes en conflicto, que no traten de erradicarse
una a otra. Propone crear una relación nosotros/ellos donde cada parte admita
que no hay solución racional a su conflicto pero reconozca la legitimidad de su
oponente. Algo similar a cuando en el deporte se dice “rivales, no enemigos”.
Este modelo se llama “agonista” y es lo que vimos en algunos momentos del
comienzo de la crisis, cuando las fuerzas políticas opuestas se juntaban y
hacían anuncios a la sociedad en conjunto, dejando de lado por un instante sus
diferencias ideológicas (las conferencias de prensa que daban Horacio R.
Larreta como jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y representante de
Juntos por el cambio, junto con Alberto Fernández y Axel Kicillof como
Presidente y Gobernador de la provincia de Buenos Aires respectivamente, ambos
representantes del Frente de Todos). Mouffe destaca que “la tarea de la
democracia es transformar el antagonismo en agonismo” y que los rivales deben
ser vistos como “adversarios”, no “enemigos” (p. 27). La autora también
describe algo que tiene mucho de cierto ya que lo vemos desde el comienzo de la
pandemia en 2020 hasta nuestros días en 2023 previo a las elecciones
presidenciales de dicho año, y es cuando menciona que “dado el actual énfasis
en el consenso, no resulta sorprendente que las personas estén cada vez menos
interesadas en la política y la tasa de abstención crezca” (p.31) Esta falta de
movilización política, producto de que no hay una representación conflictiva
del mundo que incluya comportamientos opuestos con los que la gente se pueda
identificar para que las pasiones se movilicen es lo que vimos durante estos
últimos cuatro años producto de una sociedad hastiada, agobiada y de propuestas
políticas que, a pesar de presentarse como opciones diferentes, se muestran muy
similares desde lo ideológico o, cuanto menos, con las fronteras difusas: para
las elecciones de 2023 4 de las 5 opciones presidenciales son muy similares en
sus propuestas: ajuste del gasto, reducción del déficit, FMI, deuda, etc. En
las P.A.S.O de agosto de 2023 vimos como los candidatos “moderados” fueron
rápidamente descartados, quedando las cinco opciones más antagónicas en
términos de Mouffe. Así vemos que para desgracia de la autora, el país está
llegando a las elecciones de octubre con más antagonismo y menos agonismo, con
más Carl Schmidt que nunca. Con un candidato que propone a “la casta” como su enemigo a exterminar y
otro que propone a “el kirchnerismo” como su enemigo a eliminar. Mientras
tanto, solo votó el 70% del padrón, lo que demuestra apatía y falta de interés
por la política, producto de un excesivo consenso y falta de agonismo. “El
consenso es necesario, pero debe ser acompañado del disenso” (Mouffe, p.38) y
concluye que “mi argumento es que, gracias a la idea del “adversario”, el
enfoque agonista que propongo puede contribuir a una revitalización y
profundización de la democracia” (p. 39) Y esta es la idea que deberíamos
transmitir como politólogos al mundo, sobre todo en el año en que Argentina
cumple 40 años ininterrumpidos de democracia.
El siguiente análisis al que nos
lleva este fenómeno ocurrido en 2019-2022 puede ser denominado como “eje político” y tiene que ver con el
debate entre libertad vs igualdad. Para ello, la referencia es con John Stuart
Mill y Alexis de Tocqueville. El primero, en su libro “Sobre la libertad”
defiende el individualismo y advierte sobre el poder de la absorción del
individuo por la sociedad, a la cual ve como enemiga de la libertad. Aclara que
no se refiere al libre albedrío sino a la libertad civil o social. Entendió la
libertad como la “protección contra la tiranía de los gobernantes políticos”, o
sea que la ve como el “remedio para limitar el poder” y para esto hay dos
caminos: “uno, obtener reconocimiento de ciertas inmunidades y otro (…) el establecimiento
de frenos constitucionales” (p.7). Se destaca de Mill que “la sociedad puede
ejercer su acción opresora sobre el individuo valiéndose de los órganos
coercitivos de poder político”. Esto fue el motivo principal de polémica: la
gestión de la pandemia. Unos defendían la idea de que si cada uno se cuida solo
y el Estado no interviene, la economía (que para ellos es la prioridad) puede
funcionar con normalidad y el virus no alteraría nada: es una postura liberal,
individualista y que considera al Estado como una amenaza a la libertad. La
otra postura consideraba que el Estado tenía que intervenir y que estaba bien
el IFE, las cuarentenas y todas las restricciones. Durante el transcurso de la
pandemia vimos como la propia sociedad oprimía al individuo, a través de la
presión social ejercida sobre cada uno que circulaba sin permiso, no se aislaba
si estaba contagiado o simplemente circulaba sin barbijo. La sociedad
“obligaba” a cada uno a tomar medidas de cuidado personal. Los defensores de la
postura liberal más extremos llegaron a considerar que era necesario limitar el
poder de los gobernantes porque veían cada medida como una amenaza a la
libertad. Cabe destacar que el actual candidato a presidente por “La libertad
avanza” comenzó su crecimiento en popularidad con los movimientos
“anticuarentena” durante la pandemia.
Luego aparece la cuestión de la
igualdad, y es ahí donde en Tocqueville encontramos una idea importante que
dice “los hombres no pueden gozar la libertad sin comprarla con algunos sacrificios,
pero los placeres de la igualdad se ofrecen por si solos” (p.551). Esta frase
deja mucho para reflexionar, pues con la crisis sanitaria y el rol interventor
de muchos estados, la libertad se volvió bandera de muchos partidos políticos
que buscan desplazar a los oficialismos aprovechando el hastío de la sociedad
con lo vivido. El claro ejemplo es “La Libertad avanza”, partido surgido
durante la pandemia y fortalecido el post-pandemia. Otra cuestión que puede
explicar el crecimiento de las ideas liberales en los últimos tiempos puede ser
cuando Tocqueville plantea que el individualismo es mayor al salir de una
revolución democrática que en otra época, y describe que “cuando una sociedad
acaba de formarse sobre los restos de una aristocracia, el aislamiento y el
egoísmo se hacen más notables. Estas sociedades no solo tienen hombres
independientes, sino hombres acabados de llegar a la independencia y que se
embriagan en el nuevo poder, conciben una vana confianza en sus fuerzas y
creyendo que no necesitan a nadie no encuentran dificultad en hacer ver que no
se ocupan sino de ellos mismos” (pp.555-557).
En líneas generales, la Argentina venía de un gobierno con orientación
aristocrática u oligárquica, al que se le decía “el gobierno de los CEOs”
porque estaba integrado por CEOs de las principales grandes empresas y la
pandemia vino a representar una especie de revolución democrática, pues
potenció el avance tecnológico, sobre todo en la forma de comunicación, cambió
la forma de interacción social y llevó a mayor igualdad sobre todo cuando
aparecieron las vacunas y el debate fue como distribuirlas, donde la prioridad
fue que sea gratuitamente y a todos por igual. Esto podría explicar por qué es
mayor el individualismo y el egoísmo actualmente, que se puede ver a simple
vista en cualquier rincón del país. Pero
también hay que mencionar el riesgo del despotismo, que según Tocqueville “se
ve en el aislamiento de los hombres la garantía más segura de su duración y
procura aislarlos lo más posible” y agrega que “le agrada el egoísmo, un
déspota perdona fácilmente a los gobernados que no lo quieren, con tal de que
ellos no se quieran entre sí, no les exige su asistencia para conducir el
estado y se contenta con que no aspiren a hacerlo. Llama espíritus turbulentos
a quienes pretenden unir esfuerzos para crear prosperidad común y buenos
ciudadanos a quienes se encierran en si mismos” (p.556). Esto puede estar
relacionado con lo que propone el candidato de “La libertad avanza” cuando dice
“vengo a despertar leones”. Esta apuntando a ese ciudadano individualista,
egoísta y encerrado en sí mismo que cree que la prosperidad la puede obtener
por sí solo, sin ayuda de nadie y mucho menos del Estado, a quien considera
parasitario. Hay un riesgo elevado de
posible despotismo, pero de momento es una incógnita. Lo explicó Hugo Haime en
diario Perfil el 24 de septiembre de 2023: “Cierto es que más del 50% de los
jóvenes insisten en votar al libertario, un sector rebelde, individualista y
frustrado ante el fracaso de los políticos tradicionales”.
Con respecto a los pueblos
democráticos, dice Tocqueville que sus rasgos son: multitud de hombres iguales
y semejantes, cada uno vive aislado, sobre ellos se eleva un poder inmenso y
tutelar que asegura sus goces y vigila su suerte, ese poder es absoluto,
minucioso, regular, advertido y benigno, similar al poder paterno. Esto parece
describir casi perfectamente nuestros tiempos, donde en los comienzos de la
pandemia el presidente Alberto Fernández defendió la idea del poder
paternalista del Estado, cuyo deber era cuidar a la gente, incluso a costa del
deterioro económico. Y esto generó la exaltación de los liberales. Finalmente,
hay similitudes entre lo que vio Tocqueville y el presente, donde el autor vio
que: 1) un mundo nuevo nacía, 2) los bienes y los males se repartían con
igualdad, 3) el nº de pequeñas fortunas crece y los goces y deseos se
multiplican, 4) no hay prosperidades extraordinarias ni miserias irremediables,
5) ambición es sentimiento universal y hay pocas ambiciones grandes, 6) cada
individuo está aislado y es débil, 7) la sociedad es ágil, perspicaz y fuerte,
8) los particulares hacen pequeñas cosas y el Estado grandes y 8) el nuevo
estado de la sociedad no es superior al antiguo, es diferente.
Finalizando el eje político, cabe
una mención a la “Introducción de F. Engels a la edición de 1895” donde se
describe la utilización del sufragio universal, que en un momento se veía como
instrumento de engaño del gobierno pero luego pasó a ser elemento de
emancipación. Menciona que este eficaz empleo del sufragio trajo un método de
lucha del proletariado nuevo, se descubrió que las instituciones estatales
donde se organizaba la dominación de la burguesía ofrecían oportunidades a la
clase obrera para luchar contra esas mismas instituciones (p.16-17). Durante la
pandemia y en especial la post-pandemia se observó un fenómeno electoral que
daba derrotas a todos los oficialismos, independientemente de la orientación
ideológica. Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil, Piñera en Chile,
fueron algunos de los recambios que se dieron en estos años. En Argentina se
dio con los gobernadores y está por darse con el actual presidente Alberto
Fernández, que decidió bajar su chance de reelección y acabará su mandato dándole
paso a otra opción diferente, incluso la oficialista que se ve obligada a
cambiar. Los liberales, con Javier Milei a la cabeza, vieron en el sufragio la
oportunidad para llegar al control del Estado y lograr la emancipación de la
dominación de la clase política tradicional, a la que llaman “la casta”. Igual
que el proletariado que describía Engels, pero en el polo ideológico opuesto.
Dentro del eje político queda por
mencionar el caso que se dio con la provincia de Mendoza, que en 2021 en plena
pandemia propuso, a través de su gobernador Rodolfo Suarez, la independencia de
la Argentina. Pero lo curioso es que lo hizo por diferencias ideológicas con el
presidente Alberto Fernández. En particular, Mendoza estaba alineada a la
postura liberal y descreía de todas las medidas intervencionistas que se
aplicaban, incluso si éstas estaban aprobadas y sugeridas por la Organización
Mundial de la Salud (OMS). Esto nos lleva a pensar en lo planteado en “La
cuestión judía” donde el foco está puesto en los judíos y su deseo de
emancipación del gobierno alemán. El autor Bauer describe que la cuestión judía
se trata de una antítesis religiosa, entre judíos y cristianos, y propone que
una antítesis se resuelve haciéndola imposible, y este caso se logra aboliendo
la religión. Pero como la religión no se puede abolir, el autor propone que lo
que sí se puede abolir es el privilegio religioso en general. “El estado puede
haberse emancipado de la religión incluso cuando la mayoría siga siendo
religiosa” (p. 6). Para el autor, la religiosidad debe quedar en el plano
privado. Esto nos lleva a reflexionar sobre el caso mendocino, ya que podríamos
concluir que de lo que se trata es de la antítesis ideológica, ¿y cómo se
resuelve una antítesis? Haciéndola imposible, por ende, la antítesis ideológica
se resolvería aboliendo la ideología.
Pero como ésta no se puede abolir, lo que habría que abolir es el
privilegio ideológico que posee quien es el gobierno de turno. Más precisamente
la conclusión es que lo que le haría muy bien a la democracia argentina es
eliminar el prejuicio ideológico. El peronista seguirá siendo peronista y el
radical seguirá siendo radical, pero antes que todo ambos son ciudadanos
argentinos.
El tercer eje lo denomino “eje
democrático” y tiene que ver con lo que plantea Hungtington en el capítulo 1 y
2 de “la tercera ola”, donde describe que el mundo atravesó tres grandes olas
democráticas y que a cada ola le siguió una contra-ola caracterizada por
tendencias autoritarias o anti-democráticas. La primera ola se ubica entre
1828-1926, la primera contra-ola en 1922-1942, la segunda ola en 1943-1962, la
segunda contra-ola en 1958-1975 y la tercera comienza en 1974 y no tiene
definida su fecha de cierre. Las olas de democratización se caracterizan, según
el autor, porque son un conjunto de transiciones de un régimen no democrático a
uno democrático que ocurren durante un periodo de tiempo y superan las
transiciones en dirección opuesta en ese mismo periodo. Implica liberalización
o democratización parcial en sistemas políticos que no se convierten por
completo en democráticos. Las contra-olas se caracterizan por un giro
autoritario. Si la tercera ola comienza según el autor en 1973 en el mundo,
pero no tiene un final definido, ¿no podría decirse que en el periodo 2019-2023
hay una especie de tercera contra-ola? El giro autoritario es visible: Trump,
Bolsonaro y el crecimiento de las extremas derechas en distintas partes del
mundo parecen demostrarlo.
En conclusión, la pandemia que
vivimos entre fines de 2019 y 2022 representó un fenómeno político relevante y
muy interesante para analizar desde la ciencia política. Cambió la forma de
socialización, potenció el avance tecnológico y cambió la forma de actuar e
interactuar de los gobiernos. Provocó cambios drásticos en los sistemas
democráticos, en la distribución de las riquezas y en las relaciones
internacionales entre países. Es un
evento de magnitud que perdurará por siempre en la historia de la humanidad
como uno de los grandes hitos vividos, como lo fueron la revolución rusa,
francesa o las guerras mundiales.
Bibliografía
consultada e inspiradora:
1) Ambroggio, Iván
(2020) “¡Es el Estado, estúpido!” , diario Perfil, recuperado de: https://www.perfil.com/noticias/opinion/opinion-ivan-ambroggio-coronavirus-es-el-estado-estupido.phtml
2) C. Marx “ La cuestión judía”
Primera parte.
3) Chantal Mouffe (2007) “En torno a la Político” Ed.
FCE, La política y lo político. Capitulo 2.
4) F. Engels “Introducción de 1895 en la lucha de
clases en Francia”.
5) Haime, Hugo (2023) “Muchos prefieren el peso al dólar” recuperado
de: https://www.perfil.com/noticias/columnistas/muchos-prefieren-el-peso-al-dolar-por-hugo-haime.phtml
6) Hanna Arendt (1997) ¿Qué es la política? Ediciones
Paidos, Barcelona, Introducción de Berger pag. 1 a 26.
7) Infobae, redacción. “El sueño de la independencia de la
provincia de Mendoza llegó a la revista The economist”. Recuperado de: https://www.infobae.com/economia/2021/06/04/el-sueno-de-la-independencia-de-la-provincia-de-mendoza-llego-a-la-revista-the-economist/
8) J. Stuart Mill “Sobre la libertad”
Cap. 1 y 2.
9) A. de Tocqueville “La democracia en
América” Segundo Volumen Segunda
Parte Puntos 1, 2, 3, 4, 5,15, 15, 20 Tercera parte Puntos 1, 5, 7 Cuarta parte
Punto 1 a 8. Cap
10) Krause, Martín (2020), “El nuevo mundo de los
corona-zombies”, Diario Perfil, recuperado de: https://www.perfil.com/noticias/coronavirus/el-nuevo-mundo-de-los-corona-zombies.phtml
11) Seldon Wolin(1994) “Política y Perspectiva” Amorrortu
Editores. Cap. 1.
Ver en Biblioteca
12) S. Hungtington “Las olas de la democracia” Editorial
Paidos. Cap. 1 y 2
12) Zablotsky,
Edgardo (2020) “Coronavirus y Leviatán”, Diario Perfil, recuperado de: https://www.perfil.com/noticias/coronavirus/edgardo-zablotsky-coronavirus-leviatan-coronavirus-cuarentena-suecia-uruguay.phtml