sábado, 21 de julio de 2012

¿Crisis de ética, honestidad y transparencia?

             Empiezo este blog con un título muy controvertido. Ética, honestidad, transparencia, valores, principios. Son palabras que deberían ser parte indivisible de la política y sin embargo, la realidad nos muestra que escasean más que el agua en el desierto del Sahara.
            Todos los días vemos en los medios de comunicación noticias sobre casos de corrupción, asesinatos, secuestros, robos, violencia, malos tratos, violaciones, acusaciones, idas y vueltas de conflictos entre patrones y empleados, entre gobierno y sectores con intereses contrapuestos, peleas entre el gobierno y los mismos medios, medios acusados de golpistas, y demás. Toda esta cantidad de hechos espantosamente vergonzosos nos dan asco, nos repugnan a los ciudadanos interesados en el bienestar del país y de nosotros mismos. Y sin embargo, tenemos que aguantarlos con una impotencia grande como las casas de Ricardo Fort y Susana Gimenez juntas.
                  Que el gobierno acuse a los medios de mentirosos y golpistas, que no exista oposición política fuerte, que los mismos medios se empeñen en darle la razón al gobierno emitiendo programas y escribiendo notas netamente opositoras, no es algo normal. Que un vice-presidente sea acusado de tráfico de influencias y salga impune y ni siquiera sea capaz de salir a desmentirlo rápidamente y a demostrar su inocencia, tampoco es normal. Que un gobierno de la década del 90 sea acusado como el más corrupto de todos y nadie haga nada, es aberrante. Y que los delincuentes sean detenidos y salgan a los pocos días u horas como si la detención fuera apenas pasajera, es aún peor. Todas estas cosas demuestran, clarito como el agua, que en la Argentina hay una gigantesca crisis de ética que se arrastra desde hace décadas y se va agrandando con el paso de los años como una bola de nieve que va cayendo por la montaña. 
                 Tenemos que empezar a aportar cada uno un granito de arena para hacer una Argentina más transparente, más correcta, honesta, trabajadora y ética-mente responsable.  Si cada uno de nosotros respetamos las reglas de convivencia comunes, no le hacemos daño a los demás, no somos rencorosos con quienes nos dañan, y actuamos por la vida des-interesadamente, entonces ahí recién la Argentina empezará a cambiar y crecerá de verdad. El gobierno y los políticos deben dar el ejemplo, son quienes tienen la autoridad legal sobre el pueblo y por ende deben ser honestos, transparentes, saber dialogar, y fomentar siempre a la honestidad. Pero no lo hacen, y ante esto, es el mismo pueblo el que debe meterle presión al gobierno para que dé el ejemplo, porque si todos y cada uno de los argentinos repudiamos la mentira, la corrupción, el chantaje, el ventajismo, el oportunismo descarado, pues entonces los políticos tendrán que adaptarse a nuestras necesidades honestas y puras o perderán votos, y eso es lo que ellos no quieren por nada en el mundo: son seres sedientos de poder, que por más soberbia que tengan viven de nuestro voto, y todos estos años se lo estuvieron ganando a base de chantajes y actos aberrantes y anti éticos. Por eso, los argentinos deben meter presión al gobierno para que se comporte de acuerdo a la ética, con transparencia, honestidad y desinterés y sin violencia de ningún tipo. 

Argentina tiene una crisis ética, sin embargo soy optimista y confío en que tiene solución. Algún día, el país cambiará. Se puede.