viernes, 25 de abril de 2014

Corrupción

              La corrupción no es solo una cuestión de la política. No son solamente las denuncias que hace Lanata en Periodismo Para Todos sobre la ruta del dinero K, los negocios de Fariña, Lázaro, los "Kerner", la contaminación ambiental, las multinacionales, y todas esas cosas que nos gusta tanto compartir en las redes sociales para repudiar o para juntar firmas para empujar a un juez o político a la renuncia. La corrupción es algo mucho más simple y que está mucho más cerca de nosotros de lo que nos imaginamos, nos toca muy de cerca. 
           Corrupto es el almacenero que pone en su pizarrón "Queso 20 pesos!!" y abajo en chiquitito "los 3 kilos" y te hace entrar al negocio, comprar la oferta y cuando vas a pagar con 20 te dice que son 50 porque el que estaba a 20 era uno económico y que tenias que llevar 3 kilos para que te salga 20.  
         Corrupto es el verdulero de la esquina que te pone "Tomate 6,99" con el 99 bien chiquito para confundirte y hasta capaz que le agrega en más chiquito todavía "los dos kilos", y encima cuando entrás te pone más en la balanza y te pregunta: "un kilo y medio es lo mismo?"
             Corrupto también es aquel del restaurant o de la tiendita de ropa que te factura todo en negro y no te da el ticket aún así hayas gastado 1000 pesos y que te trata de convencer de que para hacer un cambio alcanza con traer el producto en la bolsita del negocio.
            Corrupto es también el empresario ejemplar, de clase media alta, trabajador, con un excelente cargo y un excelente sueldo, que contrata una empleada doméstica y una niñera en negro, sin recibo de sueldo, sin vacaciones pagas, sin pagar horas extras y sin cobertura de salud. Ese, también es un corrupto.
             Como se ve, ejemplos de la vida cotidiana actual sobran. Existe actualmente una crisis de ética muy grande y preocupante en el país, donde todos tratan de tener su ventajita, su beneficio al mínimo esfuerzo y donde la ética, la honestidad, la sinceridad, y la buena gente en general, cotizan muy alto porque escasean. Hoy en día se valora más obtener un resultado, que el camino por el cual se alcanzó dicho resultado.  El fin definitivamente justifica los medios, lamentablemente.  Importa más ganar el partido como sea, que ganarlo jugando bien y si tenemos que hacer trampa que no se note. Importa más llegar a fin de mes con un buen número de ventas sin importar que no paguemos impuestos, total "el gobierno es corrupto y me presiona impositivamente, para que voy a pagar impuestos". Importa más recibirse con un buen promedio en la universidad que el camino que transitó el alumno para eso, ¿quién mira el esfuerzo, las horas de estudio dedicadas, la transparencia, el no haberse copiado nunca, la solidaridad, el compañerismo? lo que miran muchos es el promedio y listo, se recibió, tiene buen promedio, lo demás no importa. 

Para hacer un buen país, primero tenemos que cambiar nosotros. Empecemos por cambiar nuestros valores y no nos preocupemos tanto por los políticos o por escracharlos en las redes sociales o juntar firmas para que renuncie.  Tratemos de que nuestros valores guía, esos que constituyen la columna vertebral de nuestro modo de vida sean: SOLIDARIDAD, COMPAÑERISMO, HONESTIDAD, TRANSPARENCIA, ESFUERZO, HUMILDAD, BAJO PERFIL, AMOR, etc. y vamos a vivir mucho mejor, vamos a crecer como país de verdad. Sin egoísmos, sin envidias, sin violencia, sin resultadismos. Si se necesitan ejemplos, los hay: Diego Simeone, el Papa Francisco I, y muchos más. Hay recursos, hay material, tenemos todo para lograrlo, falta convicción, conciencia y voluntad.